El silencio, la amargura. Un destello en el tiempo.
Hoy no pienso escribir coherencias ni cuentos, no pienso buscar rimas ni consonancias; si fuera una compocisión musical, seguramente sería horriblemente disonante y más de uno huiría para salvar su sentido del oído, pero ¿Desde cuándo está decidido qué es y qué no es disonante? Una patraña. A mi me gusta la disonancia, me causa una extraña sensación de placer oírla y realmente no me aproblema para nada componerla.
Si una niñita se perdiera en un bosque de sinfonías, ¿Podría encontrar su camino a tra vez de un vals? Lo dudo, realmente lo dudo... ¿Podría el ave cantora recitarle el camino en suaves notas para que la chiquilla no muriera de hambre en aquel mar de árboles tonales? Tal vez una escala cromática le dejara subir a la cima de uno y ver su casa, pero eso sería demasiada suerte y yo no creo en la suerte.
¿Es posible una armonía entre el eco del silencio, la soledad y la más triste pena de una flor?
¿Carece de sentido el buscar la belleza en algo tan "horrible" como una disonancia?
¿Quién y en qué punto decidio que las manecillas del reloj van a marchar al compás del requiem de la rosa?
Tal vez sea todo una simple elegía a la melancolía.
Apoyo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


2 comentarios:
Entre el eco, la soledad y la más triste de una flor sólo queda espacio para el apacible canto de la parca... La infinitamente hermosa cacofonía del final de la vida...
Simple opinión, un poquito desfazada; quizá, "todo sea una simple elegía a la melancolía"...
Saludos desde Colombia. Me gustaron mucho tus relatos, increíblemente inspirados y llenos de esa melancolía... aunque claro, cada persona percibe algo diferente en el relato y es así como tus relatos tienen nueva vida: en un nuevo lector. Espero escribas de nueva cuenta con prontitud.
-- Mauricio
Publicar un comentario