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domingo, 21 de noviembre de 2010

Oscuridad


Ella lo amaba con todo su corazón y buscaba constantemente su mirada... Lo seguía de día y de noche se guardaba bajo su cama... Siempre buscaba su mirada... Un poco de atención

¿Era tan egoísta de su parte?... Él nunca la miraba... Nunca le dio más atención de la que le daría a otras personas... ¿Por qué hacía eso? ¿Era ella tan fea?... Nunca se había mirado a un espejo así que no sabría decirlo...

Día tras día lo seguía cual acosador a su presa... Buscando un poco de su atención, caminando tras él a su paso... Y por las noches se ocultaba presta, ya no bajo su cama, sino en sus zapatos, en su ropa e incluso en los muros del cuarto... crecía conforme las horas del alba iban llegando sólo para darse cuenta de que él no la volvería a notar.

Con el tiempo intentó mil maniobras para conseguir de él un poco de mirada, pero no podía más que seguir sus pasos, sus movimientos y sus pausas... Hasta que un día comprendió realmente porqué jamás sería para él nada... Ella, en su inocencia, era sólo su sombra... Una sombra humilde que había caído en la tentación de amar a su dueño sin saber que este jamás vería en ella nada más que su propia sombra... Y la pobre sombra vivió con eso hasta el día en que su dueño encontró en los ojos de una dama el amor... Pues ese día, esa pobre y pequeña sombra, tomó en sus propias manos su destino y se arrancó la vida, desapareciendo en el alba en que su amado se entregó a brazos de otra...

.....¿Y de ese hombre?......

Ni siquiera cuando se volvió una persona sin sombra fue capaz de ver la ausencia de esta... Él realmente jamás tuvo intención alguna de voltearse a corresponder un amor que no le era importante... Ni jamás se percató de que cuando caminaba por las calles cada tarde con su amada era la única persona del mundo que no tenía su sombra... Aún hoy si vieran... Podrían incluso ustedes darse cuenta de esta carencia.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Paraíso perdido.


Alguna vez, mientras caminaba por aquella gentil grama que acariciaba mis pies desnudos escuché al viento susurrar un cuento a los árboles del camino... Agucé mi oído sólo para saber qué maravillas podría traer el viento viajero pero triste fue mi fortuna, pues el melancólico cuento de aquel día clavó hondo en mi corazón... Con su ulular suave y gentil, arrastrando consigo las hojas muertas y entregadas al olvido comenzó a susurrar así...

"Ella lo había tenido todo... Una sonrisa hermosa que era envidiable incluso por las diosas, una linda piel blanca como la nieve... Incluso más alba que la de la misma dama de cuentos y unos ojos almendrados de un profundo azul que parecían llamar a la mar con cada parpadeo... Sí, ella lo había tenido todo...

Desde pequeña fue una consentida de la vida... Con mil juguetes color plata y hermoso cuarto para su ir y venir... Con comidas a toda hora y sólo con los mejores ingredientes... Conforme pasó el tiempo no fue en menos y ya en edad casadera fue buscada por los más hermosos y más galantes caballeros... Pero tal como fueron los más hermosos fueron los más horribles y su padre decidió que las nupcias se contraerían con el mejor postor... Un hombre del que poco se sabía pero que era acaudalado.

Llegó el día prometido y la chiquilla se casó sin decir palabra alguna... Pues pensó, en ese entonces que su voz no era un premio que el marido pudiera recibir... En fin... Entró en los aposentos matrimoniales descalza y cansada, a solas, pues el esposo había decidido bajar al sótano a Dios sabe qué antes de entrar con la joven. Pasadas unas horas, cuando la chiquilla ya comenzaba a sumirse en sueños sintió los pasos de su esposo y cómo este irrumpió suavemente en el cuarto, dejando caer sus pesadas botas en el piso de madera y dejando también caer su cuerpo sobre la cama... "Perdón por la demora" fue lo único que escucho de aquella voz profunda y casi atemorizante... Y luego... Luego un extraño sopor invadió su cuerpo y ella cayó presa de un profundo sueño.

A la mañana siguiente se sintió por alguna razón más cansada que al irse a la cama y cuando decidió levantarse -Se encontraba sola en su cama.- se percató de que su piel tenía una ligera irritación en la zona del cuello... Cosa que atribuyó a un insecto ávido por su sangre... Realmente no le dio importancia. Tras aquella mañana se dedicó a buscar a su esposo por toda la casa, pero no tuvo suerte alguna y tampoco pudo dar con los sirvientes para saber dónde realmente estaba él... a pesar de que era un ser oscuro ella quería conocerle bien, como una amante esposa... Dio vueltas todo el día, salió incluso al jardín sin suerte alguna y finalmente, tras la cena que había dispuesta sólo para uno, decidió irse a la cama. Nuevamente la espera y los pasos pesados ya muy caída la noche... Las botas cayendo y el impacto de un cuerpo cansado contra la cama... "Hoy te veías cansada" fue la única conversación y... extrañamente, esa voz volvió a causar un letargo casi hipnotizante en ella.

Pasaron así uno o dos días y la chica se vio cada vez más complicada para levantarse y las marcas en su piel ya no solo se extendían en su cuello sino además en sus brazos y espalda... La última vez que se miró en el espejo vio que incluso sus hermosos ojos azules habían tomado un extraño color negro... Para cuando se fue a la cama ni siquiera llegó a escuchar los pasos antes de caer en un profundo sueño... Esta vez, cuando despertó, se vio maniatada a una mesa fría y en penumbras el cuarto... Esa voz que le causaba tanto sopor susurró: "Perdóname... " y aún si cayó en ese extraño sueño sintió como un filo frío recorría sus ojos, reventándoles lentamente...La sangre cayendo por sus mejillas y pequeñas agujas hundirse contra las zonas que ella había pensado habían sido picadas por mosquitos... Y luego... No hubo otra mañana ni otro anochecer para la dama que había tenido todo... y que por la codicia de su padre había perdido incluso su alma..."

Ay, viento... Qué cuentos más tristes traes en días como estos...

martes, 16 de noviembre de 2010

Las memorias de hielo.


Era frívola, como pocas, pero así mismo la más hermosa de las rosas...
Nació en temporada, abriendo sus pétalos a los misericordes rayos de sol que la cobijaron para contemplar, con tristeza, que tan bella flor era la más despiadada de sus princesas.

De malas costumbres y asesina por naturaleza, esta rosa se encontraba sola en su rosal, rodeada por cientos de espinas y ninguna otra hermana, pues la muy egoísta había ahogado en el tallo cualquier otra que pidiera competir con su belleza.

Siendo el camino su sustento para atrapar miradas de jóvenes viajeros, no tardó en hacerse fama por clavar a más de alguno... Sobre todo a quienes vieron en sus pétalos el deseo de un amor inconcluso... Hubiera sido, en verdad, una hermosa prenda para la dama amada pero esta flor, que no amaba a nadie que no fuera ella misma, no iba a darle a ningún extraño el lujo de ostentar con ella galantería.

Curioso fue que la pequeña flor que ahora era una dama de rojos labios cayó presa del amor más cruento.. Pues sus ojos fueron a dar con los de un cuervo que paseaba uno que otro día por las cercanías, trayendo en su pico siempre objetos brillantes que encandilaban los pobres ojos de la princesa de hielo y esta nunca pudo ver en verdad de quién se había enamorado...

Tras un tiempo y haciendo uso de toda su belleza la flor llamó pretenciosa al joven cuervo, haciendo ademanes con sus hojas y dejando caer un par de sus pétalos: "Oh, joven cuervo, creo que el clima es cruento y me ha dejado sin agua... ¿Podrías traer en tus alas el rocío de la montaña?" ... No hubo respuesta... Ni afirmativa ni negativa y el cuervo simplemente siguió su camino, surcando los cielos en total despreocupación... Día a día siguió la rosa con su súplica, llorando desconsolada a su mal amor... Hasta que entre súplica y súplica un día bajó el cuervo desde lo alto de los cielos y la miró solo para responder agriamente:

"Día tras días me llamas, me pides rocío en mis alas y dejas caer tus pétalos al suelo por mí... ¿No te has visto acaso? Ha sido tanto tu afán de llamar mi atención que eres apenas un atisbo de la flor que eras... Ni un pétalo para ofrendarme ahora que he bajado y... más aún... Ni siquiera algún brillante relicario con el que comprar mi amor..."

Y tras aquel breve discurso, aleteó con violencia, llevando en un pequeño remolino todos los pétalos de aquella petulante flor, despojándola de su belleza y arrancando con gentileza su vida de los suelos.

Disculpas.

No creo que alguien se mantenga siguiendo este blog pero, de haber algún (alguna) lector (a) fiel aún, me disculpo por el abandono casi perpetuo de dicha página

sábado, 24 de abril de 2010

Locura.

¿Qué es el silencio sino la nota más perfecta?
¿Qué es mi corazón sino un vacío interminable?

Cuando comencé a caminar por las arenas de mi pecho supe en el fondo que iba a perderme para siempre, pero tuve la esperanza vaga de encontrar un guía digno de tomar mi mano y llevarme a caminar por el olvido más absoluto, borrando las tristezas y dándole una sonrisa tímida a mi corazón.


(Incompleto.)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cenicienta


Un zapato que concebió mi destino,
Un hada que creó un traje fino.
¿Qué fue de aquel sueño de mi niñez?
Perdida en las sombras en cenizas me ves.

Una mala madre y una mala familia,
Una esclava producto de la codicia
Cuando bendecida me vi por el amor de un hada
Pude conocer a mi príncipe de espadas.

Sólo hasta la medianoche fui una princesa
Y de harapos la ropa; luego fui sirvienta
No hizo falta el tiempo para que un amor me encontrara
Y de hermosas palabras me regocijara

Un amor tan puro entre una modesta dama
Que se vio atada por sus medio hermanas.
Un príncipe tan enamorado que se vio esclavo
De la dueña del cristalino zapato.
Y finalmente de las malas mujeres
No quedó recuerdo ni siquiera en mi mente.

Blanca Nieves


Una manzana roja como la sangre fue suficiente para cautivarme.
Una mordida pequeña fue lo justo para acabarme.
Las manzanas rojas como la sangre son el más dulce de los venenos;
Las mordidas pequeñas como las mías invitan tentaciones antiguas.
Un príncipe sería lo único que podría despertarme;
Ni siquiera los enanos han podido ayudarme.
Y ahora que en letargo padezco mi soledad,
No veo jamás a aquel de azul sangre llegar.

¿Existirán las manzanas azules como la sangre real?

Una reina mala cuya sangre era roja…
Una manzana que parecía inocua escribió mi destino.
La envidia de las mujeres como diamante en caja
Consigue hacer caer a grandes y llorar al aguerrido.
Tan impura como nieve que ha sido teñida en sangre,
Tan oscuro como en sombras dos amantes.

¿Existiría un príncipe de sangre roja?

Una chica tan blanca como la nieve
Una manzana tan roja como la sangre.
Un príncipe con la sangre azul como el mar
Y la reina que a ambos quería asesinar.
Entre cuentos de destierro se viven grandes amores,
En vidas de los que lloran acosan los temores.
Un milagro, un destino o como quieran vosotros llamarle
Llevó a estos dos amantes a por siempre ser felices errantes.