
Una manzana roja como la sangre fue suficiente para cautivarme.
Una mordida pequeña fue lo justo para acabarme.
Las manzanas rojas como la sangre son el más dulce de los venenos;
Las mordidas pequeñas como las mías invitan tentaciones antiguas.
Un príncipe sería lo único que podría despertarme;
Ni siquiera los enanos han podido ayudarme.
Y ahora que en letargo padezco mi soledad,
No veo jamás a aquel de azul sangre llegar.
¿Existirán las manzanas azules como la sangre real?
Una reina mala cuya sangre era roja…
Una manzana que parecía inocua escribió mi destino.
La envidia de las mujeres como diamante en caja
Consigue hacer caer a grandes y llorar al aguerrido.
Tan impura como nieve que ha sido teñida en sangre,
Tan oscuro como en sombras dos amantes.
¿Existiría un príncipe de sangre roja?
Una chica tan blanca como la nieve
Una manzana tan roja como la sangre.
Un príncipe con la sangre azul como el mar
Y la reina que a ambos quería asesinar.
Entre cuentos de destierro se viven grandes amores,
En vidas de los que lloran acosan los temores.
Un milagro, un destino o como quieran vosotros llamarle
Llevó a estos dos amantes a por siempre ser felices errantes.


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