
Otra de esas pocas entradas caóticas en mi blog. Si no me equivoco sólo hay una más de estas mucho tiempo atrás.
La soledad, un estado, una sensación y quizá un fugaz alivio a las penurias pareciera encandilarme con su frío fulgor ocacionalmente... Y siento como si no pudiera hacer nada bien... Y en días como estos no canto, no toco violín y no porque no quiera, sino porque no sale mi voz... ¿Qué pasa cuando tu voz deja de ser tuya por unos segundos?
No sé que ocurre cuando intentas hablar pero tu voz no pareciera ser tuya y dice cosas que no estás pensando ni sintiendo... Como si interpretara una partitura de memoria sólo por complacencia de la audiencia... ¿Y a qué audiencia desearía complacer? ... Quizá a mi propia cabeza que se da una y mil vueltas buscando las respuestas que conozco pero que no me atrevo a murmurar en voz alta...
Nada te importa, nunca te importa. Las cosas no importan para ti. Nada te resulta de importancia. La importancia que le das al todo es nula. La gente no te interesa. Los animales no te importan. No te preocupas por tu entorno. Le restas valor a los demás... Un millón de maneras de decir lo que siempre me repites en apatía, como si buscaras crean mi mí melodías reiterativas que quedaran dentro de mi cabeza por la eternidad...
A mi me importa, siempre me importa. Las cosas son importantes para mí. Todo me resulta de importancia. La importancia que le doy a un todo es considerable. La gente me interesa. Los animales me importan. Me preocupo de mi entorno. Le sumo valor a los demás... Un millón de maneras de contrariar tus pensamientos crueles con los míos que son suaves y caritativos... Un intento desesperado de pensar que los polos opuestos siempre se atraen por complementarse...
Quiero poder gritar pero este lugar temporal en el que vivo está lleno de desconocidos que serían incapaces de comprender mis llamadas de auxilio y menos aún proporcionarme esa cálida comodidad o consuelo que uno siente en el hogar... Ah... Cómo extraño ese hogar donde puedo gritar a solas en mi habitación, teniéndome como propio consuelo ya que cada llaga, cara marca la he buscado yo misma en mi piel para que arda durante mi vida y me haga un poco más fuerte...
Y en el último segundo sólo soy capaz de decir...... Sostén mi mano antes que caiga... Sosténme fuerte que no quiero perder la voz...


No hay comentarios:
Publicar un comentario