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viernes, 23 de enero de 2009

Romance de Invierno.

Y así la princesa escapó del castillo, corrió por el valle de lo desconocido...Nubes altas en el cielo, pronto empezó a llover...
"Las lágrimas del cielo, la lluvia del alma": dijo para sí y continuo su camino por el sendero del bosque al que se adentro rapidamente; Pronto los truenos empezaron a gritar en la noche... "Los lamentos de la tierra, los truenos del sollozo": murmuro ella, bajo...Le encantaba encontrar un sentido poético a todo ((Lo sé, es como yo - -)) Estaba llegando a destino, faltaba a lo sumo unos 5m cuando un rayo justo frente a sus ojos partió en dos uno de los árboles del bosque, ella quedó maravillada con la imagen del rayo impactando y se dijo tranquilamente: "Las venas del cielo"...
Llegó al prado, ese donde solían verse ella y su amado, pero él no estaba...Lo buscó freneticamente por el prado y de repente algo llamó su atención: Una mancha roja...era sangre! Siguió el rastro temiendo lo peor y allí lo vio, tirado en el piso desangrándose; Corrió la dama de blanco vestido al amado, se arrodilló a su lado y su vestido mancho de roja sangre que brotaba del pecho del joven: Una herida mortal se le había propinado y él por verla a ella no la había curado.
Yacía un amante moribundo y una princesa manchada en sangre...No hubieron palabras, sólo un beso en los labios, el más dulce que pudo haber entre amantes de cualquier parte, sellaron el llanto de la dama bajo la tierna lluvia; sellaron la agonía del "cavalier"...Murió el joven en medio del beso, una muerte perfecta sentía el con el beso mientras se apagó su vida...el beso más amargo para su doncella preciada...era el fin
Alzó ella su cuerpo pesadamente, miró su vestido en sangre marcado, y no en cualquier sangre sino en la de su amado...Se sentía muerta, desecha. Palideció y echo a correr sin medir lo que hacía: La sangre llevaba un aroma que atraía a las bestias...corrió sin cesar, pasó el prado y en el bosque, se topó con una jauría de lobos sedientos de sangre. Desgarraron su vestido, abrieron su carne, cada uno tomó su parte del festín...un cuerpo, de lo que alguna vez fue una hermosa princesa, yacía a medio comer en el piso, con una mirada talvez alegre en lo que quedaba de sus ojos...en aquella agonía ella al fin podría estar con su cavalier amado...dejó por ello en prenda al cielo su cuerpo destrozado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola.

Me impresiona cuanto dolor hay encerrado en cada palabra, hubo un punto a partir del cual sentía como si cada palabra estuviera siendo arrancada de tu corazón.

Bueno, es lo que siento... igual me ha parecido genial y claro, espero poder volver a tener el placer de leer más de tus escritos.

Saludos.

Kurai dijo...

Puede ser que esté en lo correcto, la verdad, ni yo misma estoy segura de porqué escribi eso de tal modo... Aunque sigue la línea de mi trabajo, me siento muy melancólica al leer éste trozo nuevamente.