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domingo, 21 de octubre de 2012

La muñeca

Oh, pobre alma errante, oh, pobre criatura hecha por la mano del hombre
¿Qué será de ti, pequeña princesa?
¿Se te habrá hecho jirones la cabeza?
Recuerdo cuando un día te vi en la repisa,
Altiva como pocas se esbozaba una sonrisa


En sombras, ahora, me mira tu carita
Y en silencio respondo con una mirada fija
Pues tú eras de las muñecas la más hermosa
Y ahora veo en tu rostro la porcelana rota.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Caminando en sus 4 patas se encontraba aquel animal que era despreciado por la humanidad, solo algunos familiares cercanos a su raza eran mas o menos aceptados por el hombre. Pero en el fondo era razonable aquel desprecio por siglos su raza había sido quien había matado a hombres en centenares, no con alevosía simplemente había pasado.
En aquella noche por aquel oscuro lugar, apenas y se veía su silueta, sus ojos rojos brillaban por una suerte de brillo lunar que le hacían denotar un pequeño halo siniestro...¿era por estos esporádicos y accidentales juegos de luz por los que algunos humanos les temían?...pero esa noche no importaba mucho aquella situación, no había hombre o ser cercano de aquel lugar, solo aquel ratón que yacía con su pequeña pero muy perceptiva nariz sobre el suelo, buscaba el rastro, el aroma tan conocido por el de aquellos tiempos en aquella vieja tienda de muñecas hace años, en la oscuridad percibía aquel olor único, llegando hasta la presencia de aquella muñeca, la miraba entre las penumbras, pese a que el aspecto de su rostro era un tanto diferente su nariz y recuerdos no podían fallar, era ella, aquella a quien compartió momentos de bufón y horas de acciones que ameritaban burla, solo para entretenerla en aquella tienda, pese a que la expresión de ella nunca cambiara, el percibía que de poder reiría como cualquier ser. Nunca le fue necesario mirar su rostro simplemente pese aquella inanimada expresión podía percibir lo que en su interior emanaba. Se acerco sin miedo ,sin temor al encuentro de aquella persona que conocía y era de valor para el, miro notando como su porcelana se encontraba agrietada , simplemente se acerco mas a ella y posaba su cálida nariz sobre su gélida mejilla, así como sus pequeños brazos suficiente para rodearle la tomaron y abrazaron, compartiendo le su calor en aquella fría y oscura noche...