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jueves, 27 de octubre de 2011

Al final de los tiempos...


Ok, una pequeña introducción como es debido... Nah, hagámoslo corto y preciso:
¿Por qué desaparecí?
R: Porque realmente no tengo deseos de escribir como antes... Sea ABC motivo... No soy lo que era y creo que en aspectos como este, eso fue algo malo...

¿Por qué volví?
R: ... No sé porqué volví... Solo sé que debería intentar retomar ciertas cosas que me hacían una mujer virtuosa en más de un área de desarrollo artístico y ya que veo que no puedo dibujar con fluidez todavía...

¿Mantendré con constancia estas actualizaciones?
R: Me acabo de auto desafiar a 10 días de cuentos... Si resulta, podría ir subiendo las sumas hasta llegar a ese desafío tan hermoso de 100 que jamás pude concretar. Con 10 me conformaría... A ver si Dios me ampara y mi musa regresa de la muerte para ayudarme a escribir.

Sin más que decir... A retomar lo que dejé hace un año atrás.

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Dedicatoria: ... Vamos a ver si eres tan buena "musa" como has resultado ser en otras áreas de mi vida... Sí, tú. Probablemente sepas perfectamente que hablo de ti así que no remitiré tu nombre... Vamos a ver qué clase de cuentos sacas tú de mi persona.
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Al final de los tiempos.

Nunca pensó que por su cuerpo pasaría aquella infección incurable... Cuando lo vio en la tv aquella noche pensó que era una mala broma de día de brujas, pero nada fue más lejano a esa realidad...

Esa noche, como tantas otras, decidió dar un paseo para ver los coloridos disfraces de los chicos que pedirían su caramelo a cualquier transeúnte distraído... Una cuadra... Dos... Y ni señas de nada lo que realmente le hacía pensar que la gente se había tragado la burrada de una infección de contacto suelta en la ciudad... Le sonaba ilógico... Muertos que se levantarían de la vida igual que una película barata para devorarnos los sesos.

Siguió su camino con la mirada baja y decepcionada caminó a casa esperando que al menos hubiera algo que ver en la tv o que pudiera encontrar algún material de terror en su computadora... No dio ni dos pasos antes de sentir un golpe frío en la nuca y que su visión se fuera a negro. Lo siguiente que supo es que estaba atada y que un par de hermosos ojos la miraban fijamente desde el rincón opuesto a sí del cuarto...

Tardaste montón en despertar, ¿Sabes?... -Una voz que pareció hipnotizante rompió aquel frío silencio-
...¿Perdón? No creo que sepas de modales si me estas invitando a... lo que sea que hagas en tu casa si me golpeas y me atas así -Respondió con seguridad aún si estaba aterrada e intentaba soltarse-
Oh, pero cariño... ¿No ves las noticias acaso? -Susurró con calma y una gran sonrisa de lado a lado.-

...Un par de pasos adelante y vio, por primera vez, la realidad de su secuestrador: Su piel parecía pálida hasta el borde de la muerte y en sus ropas traía bastante sangre que no supo si era suya o ajena, pero que solo logró aterrarle más de lo que ya estaba. Además del pequeño asunto de la sangre estaba claro que "algo" le debió pasar pues tenía la boca ensangrentada y marcas de rasguños en sus brazos... Su corazón se agitó con violencia y pensó en cómo escapar de la muerte que se volvía tan real a sus ojos pero aún nada le hacía total sentido y simplemente fijó la mirada en sus ojos...

...No me tomo en serio las bromas de noche de brujas, verás... -Seguía fija, intentando verse cada vez más segura.-
Deberías, sobre todo si no son bromas -Caminó hacia ella y le mostró su costado, alzando su camisa solo para que viera una marca de mordida profunda .-
Debes estar de joda si piensas que caeré como niña chiquita, pervertido... -Sentenció con firmeza en tanto se hacía hacia atrás con silla y todo.-
Qué triste que nos conociéramos en estas circunstancias... Espero me perdones, porque honestamente siempre creí que eras el amor de mi vida, preciosa -Sus palabras eran tan suaves que resultaban tétricas mientras se acercaba más y más.-

...La chica no tuvo tiempo ni de preguntar de qué hablaba él pues sintió en sus hombros las manos frías y ásperas que le sujetaban con fuerza mientras sentía un dolor punzante en el labio inferior producto de una mordida que su atacante emprendió con muchísima rapidez. La sangre comenzó a gotear por su escote lentamente mientras sentía un golpe de adrenalina en todo su cuerpo y recordó quién era su secuestrador; El chico que ella misma había mirado con intenciones amorosas en una tienda de segunda mano era quien ahora mordía con violencia su carne y con descaro paseaba la lengua sobre la herida, lamiendo la sangre cual vampiro.

¿Era un vampiro el muchacho?... La chica no tardó en sentir como su cuerpo se entumía una vez más y su mirada se volvía pesada hasta que cayó inconsciente una vez más. Cuando despertó miró aturdida a su alrededor pues ahora estaba en una tibia cama y sentía arder su cuerpo ligeramente, como cuando uno tiene fiebre. Se sentó como pudo y no tardó en percatarse que no sentía dolor alguno en su boca que sabía a sangre seca, incluso sentía una ligera fatiga como si no hubiere comido en muchas horas.

Al menos esta vez tardaste menos preciosa -Sonriente el joven aún manchado con sangre le llevaba un pequeño plato a la muchacha.-
...Me drogaste... Eres un enfermo -Respondió intentando levantarse sin éxito-
Para nada, mi vida... Te lo dije: Deberías hacerle caso a las noticias...Eso sí, no es para nada como las películas le pintaban el cuento a uno -Puso frente a ella el plato con algo que parecían sesos molidos y que daba un aspecto asqueroso.-
... Dios mío... -Se paralizó unos segundos y miró sus propias manos que parecían más pálidas que el mármol.-

...La infección como tal no había sido para nada una broma y cayó en cuenta pronto que aquel plato de aspecto poco suculento le hacía prácticamente babearse la blusa. Suspiró resignada al darse cuenta de que ya estaba infectada y de que al menos no había sido como en las películas y, sin siquiera cuestionarse el hecho debido al hambre que sentía, comenzó a comer de aquel plato, entregándose a su nuevo destino y a quien su amor le había demostrado (Aún si fuera de una manera tan bizarra)

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Moraleja: A quien les diga que el amor nos vuelve idiotas, no le crean. La lisa y llana verdad es que el amor nos vuelve zombies~

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